28/06/2015
La
resurrección de los muertos es una tarea difícil, no imposible de conseguir
pero si un trabajo constante y duro. Nadie desea estar muerto, pero en la
realidad de ese plano denso pocos hay resucitados, resurgidos de sus propias
cenizas, pues se crean un pozo oscuro y no ven la luz del día, si en alguna
ocasión vislumbran un rayo puede que se acojan a él o puede que le huyan pues
la luz les es desconocida y le huyen. La ceguera del humano es grande y debe
ser temida, pues no conviene al ser estar sumido en esa negrura. Alguien puede
resurgir y alguien puede alcanzar sin temor la luz que te guía y no te
deslumbra.
Amados,
la ceguera del humano es grande, pero la resurrección es posible, sin temer y
con fuerte voluntad se puede andar guiados por la luz.
No
te dejes engañar, no te dejes vencer, todo se irá abriendo a tu paso y tu con
tu cautela vas siguiendo y allanando tu camino hasta llegar al destino. Tu voz
clara y transparente te hablará para que seas capaz de escuchar y al hacerlo no
tengas dudas, solo certeza y esa certeza te dará la fuerza para seguir y seguir
y llegar. Nunca dejes en otras manos tu destino. Se capaz de resucitar y
descubrir tu ser, abrir la puerta y dejarlo libre, para que libre se pueda
manifestar.
Desaconsejamos
las iluminaciones rápidas, pues el camino es paso a paso, lento y con
conciencia en cada paso puesto no al azar, sino con la completa seguridad de lo
que tu quieres, deseas para tu camino bendito.
La
desdicha está creada por la ceguera. La iluminación es la paz, la paz es un
paso para tu resurrección.
La
resurrección de los muertos. Los muertos verán la luz y de ella solo se
alimentarán, se dispondrán para seguirla y por ella deslizarán sus pasos, serán
acogidos y recibidos, llevados a ese paraíso y desde ahí contemplarán la VIDA.
La
evolución es la vida de la luz. La luz no se apaga nunca.
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